Publicado en Gatos, Perros

¿Sabes cómo tu peludo te dice que le duele la cabeza o la tripa al orinar?

Cuántas veces escuchamos: ¡mi gato está enfadado conmigo y se está haciendo pis fuera del arenero y caca en mi cama!, o ¡mi perro se venga de mí rompiendo mis zapatos! Les atribuimos emociones humanas (y no de las buenas) sin pararnos un momento a pensar si no le estará pasando algo a nivel físico y esas acciones o comportamientos sean su inteligente manera de tratar de comunicarse con nosotros.

En muchas ocasiones el humano detecta un cambio de determinados hábitos de su compañero peludo que le provoca algún inconveniente en su día a día: conducta eliminatoria inadecuada, cambio en el sueño… pero no se plantea la posibilidad de que estos cambios sean debidos a un problema de salud y piensa más en un problema de conducta. A veces el tema queda ahí (sin solucionar) y a veces se acude a un experto en conducta animal (que seguramente sabrá indicarnos los primeros pasos a seguir).

Puede también darse la circunstancia de que la familia considere un problema de comportamiento algo que es un comportamiento inherente a la especie por ejemplo, el marcaje territorial del gato, o el “hacerse las uñas” en cortinas o sillones. Tenemos que conocer el animal que estamos eligiendo como compañero. Pero asimismo, en muchas ocasiones existen problemas de comportamiento que se derivan de dolencias endocrinas, de piel, neurológicas, paso de los años…

Las consultas más frecuentes sobre problemas de comportamiento en perros suelen estar relacionadas con la agresividad, la eliminación inadecuada o las conductas destructivas. En el caso de los gatos, si bien no existen en la actualidad muchos especialistas en comportamiento felino a los que poder acudir en caso de duda, las consultas por problemas suelen estar referidas a micción o defecación fuera del arenero, cambios en las costumbres alimenticias o cambios repentinos de carácter.

Llegados a este punto, debemos tener en cuenta que muchas de estas conductas están asociadas a una enfermedad, dolor o malestar en nuestro compañero de cuatro patas por lo que siempre, como primer paso, es necesaria una visita al veterinario que confirme o no la existencia de algún tipo de problema orgánico.

Los animales no manifiestan el dolor de la misma manera que lo hacemos nosotros, en la mayoría de los casos ni siquiera se quejan (son unos benditos). En muchas ocasiones, la existencia de algún dolor solo podremos apreciarla a través de algún cambio en su comportamiento: nuestro perro, que adora el sofá, deja de subirse a él, responde con gruñidos cuando le tocamos donde le encanta, da vueltas sobre sí mismo, está desorientado, bebe y orina mucho, tiene más hambre de lo habitual, cambia su ritmo de sueño… Nuestro gato, está demasiado tranquilo o deja de moverse, hace pis o caca fuera de su bandeja, no quiere comer… Estos cambios de comportamiento pueden, en un alto porcentaje, ser indicativos de algún problema de salud.

Debemos aprender a conocer a nuestros peludos, sus rutinas, su día a día, sus hábitos de alimentación y eliminación, sus “gustos”, sus juegos, sus “amores”, sus manías…

Si conocemos cómo sienten y respiran nuestros animales podremos ayudarles cuando llegue el momento; sabremos entender que si ya no se sube al sofá puede ser porque le duelan las patas o la espalda, si cambia su ritmo de sueño igual es que se está haciendo viejito y puede que esté empezando a desarrollar un Síndrome de Disfunción Cognitiva, que si no quiere hacer pis en su bandeja pueda tener una infección de orina… Nos chocarán estos cambios y podremos plantearnos buscar un por qué que nos lleve a una solución o mejora.

gato-enfermo 1Con el saber y ayuda de nuestro veterinario de confianza podremos poner los medios necesarios para que nuestro amigo se encuentre lo mejor posible en todo momento.  El veterinario hará un diagnóstico y pondrá el tratamiento adecuado en cada caso.

Cuando nuestro peludo haya sido revisado por su “médico de cabecera” o por un especialista y se hayan descartado dolencias que expliquen los cambios en su comportamiento, será el momento de acudir a un educador o a un técnico en Modificación de Conducta que, con su experiencia, nos ayudará a que el animal tenga la mejor calidad de vida posible (¡y nosotros también!).

APRENDE A LEER EN SU COMPORTAMIENTO, ELLOS NOS HACEN SABER CUANDO LES PASA ALGO, Y ENTONCES… ¡AL VETERINARIO! Es nuestra manera de ayudarles.

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